El ABC del periodismo en tiempos de campaña

El principio universal del periodismo es buscar la verdad y mostrarla, mientras que su reto más importante es que esa verdad se difunda, a pesar de los obstáculos que intenten minar su camino. Su recorrido debe ir bañado de imparcialidad.

En una campaña electoral, estos elementos no se modifican, prevalecen como base fundamental cuando el medio o el periodista cumplen con su deber ético de respetarlos. Su labor o la del medio no es favorecer la imagen de ningún dirigente, su objetivo es informar.

Las noticias falsas, montajes, tergiversación; con malicia o no, suponen una grave afrenta para el periodismo y un obstáculo que el gremio debe minimizar al máximo. Pero la realidad es otra, pues ese tipo de contenido se ha vuelto vital para imponer una matriz de opinión e inclinar la balanza según el interés de quien paga para viralizar contenido en las redes.

A medida que avanza una contienda, la política trata de salpicar hacia uno u otro lado, la estrategia de hundir a una de las partes parece ser vital para lograr el triunfo el “día D”, pero allí entra en juego el periodista, para limpiar la maleza y extraer qué hay de cierto sobre una situación.

De allí que, cualquier denuncia, señalamiento o escenario que presente un candidato supone, por supuesto, el inicio de una investigación, el primer paso para llegar a la verdad.

Este proceso es vital, pues un comunicador social tiene la obligación ir al fondo del hecho, buscar qué ocurrió, dónde, cómo, cuándo, por qué y para qué –las famosas WH, por sus traducciones al inglés– para conocer las circunstancias.

Pero no lo es necesario tener todos esos datos, sino velar por que cada uno de ellos sea real y hallar los elementos que prueben o desestimen acusaciones o escenarios planteados por quien declara.

Este paso también incluye la contraparte, el contraste, la respuesta de quien es señalado. Es parte básica del trabajo, pero también un valor ético, que el periodista entreviste a quien ha sido acusado de una acción o relacionado con una situación determinada, pues estos datos afianzan la validez de lo investigado y muestran, como debe ser, el panorama 360 de lo que ocurre.

El periodista y los medios de comunicación, aun las redes sociales, son un canal, un elemento neutro que, si bien tienen la potestad de analizar, no deben nunca convertirse en parte del juego electoral, sino de la ciudadanía que exige filtrar verdad entre tantas noticias falsas que abundan y que son capaces de destruir una nación.

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